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martes, 22 de septiembre de 2009

X. Rosalva: «de ida y vuelta»

Mi relación con el fútbol empezó cuando era bien chiquita y mi hermano decidió ponerme una pelota en los pies sin que apenas andara, nunca se imaginó que el fútbol iba a ser una parte importante de mi vida. Como la mayoría de ustedes fui creciendo rodeada de niños y jugando con la pelota en la calle, mi única obsesión era jugar al fútbol y que ganara el Barca. Tropecientos niños y yo siempre acusada entre las niñas por ser la "machona" de pelo corto y sin pendientes. Todo sea dicho, mi madre nunca quiso que jugara al fútbol, así que gran parte de mi infancia jugaba a escondidas de ella, claro que siempre me pillaba, por esa razón y con la excusa de que tenía que estudiar nunca quisieron que me metiera en un equipo (ni se me ocurria plantearlo) eso si yo siempre jugaba en la calle y a mi madre no le quedó otra que resignarse.

Cuando empecé en la universidad, decidí que era hora de dejarse de jugar en la calle al fútbol con los chicos y volverme una "señorita", así que estuve casi 3 años sin jugar, hasta que conocí a una amiga que jugaba y me lió para hacer un equipo en Teleco para un torneillo entre facultades. A raíz de ahí fiché en mi equipo de la isla, se llama Unión Navarro, estuve ahi creo que 3 años, o 2 y medio, ya que después comenzó mi vida madrileña. Nada más llegar a Madrid lo primero que hice fue buscarme un equipo, y fiché en el Huracan, pero en el primer partido de liga me rompi el tobillo :(, entre eso y que tuve mis más y mis menos con las chicas, decidí cambiarme, y gracias al mister Aitami, terminé en el Extu donde he estado estos últimos años. Me encantaría haber formado parte activa del Operación Salida, pero mi lesión de rodilla y mi vuelta a la isla no me lo permiten, no obstante mi espiritu sigue con vosotros, y yo mientras vuelvo a mis origenes futbolisticos, aunque sin poder jugar.

Les deseo mucha mierda para el torneillo y para las quedadas de después. Y espero irlas a ver jugar a más de un partido.

Rosalva

lunes, 21 de septiembre de 2009

13. Lou: "biobio que yo no he sio‏"

Mi carrera futbolística tiene su comienzo largos años atrás... Nada más nacer, al ser la segunda de dos hermanas, mi padre decidió que YO iba a ser su compi de deportes. Debido en gran parte a que, a mi hermana la daba por perdida ya por su temprana afición a los pintalabios y los sujetadores enormes rellenos de papel (Que conste que esta decisión paternal marcaría mi vida, pues desde entonces mi hermana era el angelito o la virgen, literalmente hablando, en todas las obras de teatro del cole, mientras que yo como mucho llegaba a pastor o narradora). Así pues con cuatro años quería ser futbolista, me cortaba el pelo cual chico y competía con todos los minúsculos macarrillas de preescolar en el colegio de monjas (un horror para la madre superiora).

Este ser soy yo, sacando de puerta y cayéndome luego de culo, creo recordar.


Tras muchas horas de recreo futbolístico a los nueve años mi padre me apuntó a un equipo de chicos, el Omega F.C., donde vestíamos de amarillo feo y donde no hice muchos amigos la verdad, pues era una chica y eso hería el orgullo de alguno. Acabó esa época porque me hicieron, los de mi propio equipo (cabrones)!, una zancadilla chunga que dio lugar a una bonita brecha en mi ceja (pequeño trauma no superado aun creo, a él le llamaban el “Pilila”, aunque la brecha me daba un aire de malotilla muy guay ;).

Finalmente a los 11 años, me apunté a un equipo de chicas, falsificando mi ficha, que se llamaba el Dehesa de la Villa y acabó con el nombre de la Resaca, así que os podéis imaginar el rollo. Recuerdo que una chunga que jugaba maquillada y con pendientes de aro me amenazó de muerte, por lo que decidí a los catorce años irme al Torrejón, a tomar por saco de la civilización humana donde estuve cuatro largos años de mi vida observando lo que viene siendo el mundo del fútbol femenino. Tras cansarme también de esto y gracias a Fidolio, conocí a la gente del Extu, un equipo que nada tenía que ver con lo que yo conocía, donde las cañas de después eran más importantes que el partido y donde al empatar nos comíamos un chupa chups de Homer... raro no?

Y así pues acabé en el “Operación Salida”, un equipo cuyo espíritu está aun por definir, pero en el que abundan ya desde un primer momento las risas y por que no decirlo; el ligoteo in extremis ;) (gran torneo de lavapies!).

Y aprovechando la ocasión, gracias Elena por todo tu esfuerzo e ilusión

Lou

sábado, 19 de septiembre de 2009

19. Elenilla: "Nací princesa porque zorras sobraban"

Cuando mi madre se quedó embarazada, mi padre se empeñó que sería una niña y me llamaría Elena, mi madre le insistía con la posibilidad de ser un chico, comprarme la equipación del Real Madrid y poder ir al fútbol los domingos... supongo que algo de eso te queda, al menos a mí me arraigó la necesidad de agradar a todo el mundo, como La Agrado (Antonia San Juan) en “Todo sobre mi madre”.

En mi familia somos todos de constitución fuerte (por no llamarnos gordos que queda más feo). Quizá por eso, cuando tenía 9 años, me ofrecieron jugar de portera de balonmano con mis compañeras de dos cursos superiores. No porque fuese buena, sino porque abultaba más entre los palos.

Mi experiencia con el fútbol se limitaba a mi barrio y a mis 14 vecinos, todos del sexo masculino. El campo estaba delimitado por dos cocheras y el ancho de una manzana, la pelota era de esas de plástico barato que vendían en las tiendas de “artículos varios” (por entonces no había “chinos”) a 100 pesetas. Yo era uno más. Crecí viendo revistas “guarras”, puntuando a las niñas del 1 al 10, con las rodillas llenas de heridas y churretes hasta las orejas.

Después llegué a Madrid y me convertí en la “portera del Mara” hasta que me invitaron a no continuar en el Colegio Mayor (por buena). Fue un tiempo que recuerdo con una nebulosa porque destilaba alcohol y acumulaba una resaca detrás de otra, pero en el que el deporte estaba en un segundo plano respecto a mi vida social. Es lo que tiene salir de un pueblo y llegar a la gran ciudad, para después terminar metiéndome en otro pueblo, que es el de Chueca.



Mis últimos siete años los puedo resumir con nombres de mujeres y nada de ejercicio (casi en ningún sentido) hasta el Orgullo Gay 2009, cuando me encontré a mis “rivales” de fiesta y me invitaron a incorporarme en su equipo, que por entonces jugaba en la liga de Aluche. Lo demás lo ha contado ya Ana Cris y en lo que a mí respecta, sigo sin saber cómo de grande se me va a quedar la portería de Fútbol 7, pero os puedo asegurar que habrá risas y fiestas a montones.

Como dijo el gran George Best, jugador del Manchester en la década de los 60 y 70, “he gastado mucho dinero en mujeres, coches y alcohol... el resto lo malgasté” o “En 1969 dejé las mujeres y la bebida. Fueron los 20 peores minutos de mi vida”.

viernes, 18 de septiembre de 2009

21. Ana Cris: «Quiero ser como Iniesta»

Cuando yo era zagalica (niña, en maño) siempre esperaba con ansiedad la hora del recreo para jugar al fútbol, eran los mejores 30 minutos del día, apenas tocaba la pelota pero era feliz. Poco a poco fui mejorando y me hice con un huequecito en la defensa de aquellos partidos de las 11:30 am, donde la sirena siempre sonaba muy pronto.

Después de las clases casi todos los chicos perfeccionaban su juego en entrenamientos extraescolares, pero yo no tenía cabida por aquello de ser chica, así que me tocó otras actividades como mecanografía, folcklore aragonés (jota), patinaje o tenis.

El tenis me enganchó, dediqué gran parte de mis años mozos a este deporte, de hecho pasé de ser la chica que jugaba al fútbol, a la chica que jugaba al tenis, entrenaba todos los días y disfrutaba de todo lo que el mundo del tenis me brindaba.

Y llegamos a esa parte de la vida donde el tiempo empieza a faltar, deje de dedicar horas al deporte para poder aprobar la Selectividad, el deber llamaba a la puerta. Y lo conseguí, eso sí, decidí imprimir un cambio radical en mi vida y me vine a Madrid.

Fue genial cuando me enteré que en el Cole Mayor , en “ El Estudiante” (el Estu para nosotras) había equipos de voley, baloncesto y lo que es más importante, no sólo tenis, sino también fútbol, no era rara, había muchas chicas que les gustaba el fútbol. Durante años el eStudiante, el equipo formado por las mejores amigas que he podido y puedo tener, consagró no sólo éxitos deportivos, sino miles de borracheras, confesiones, aventuras, emociones…. Una etapa que me marcó, una etapa llena de buenos recuerdos, una etapa llena de vivencias que jamás olvidaré.

Y llego la hora de abandonar el Cole Mayor, hicimos el último examen y cada una tenía que emprender un nuevo camino. Aquellas que decidimos quedarnos en Madrid seguimos intentando alimentar ese equipo y lo conseguimos, dejamos de ser el Estudiante para pasar a ser el eXtudiante. Fuimos poco a poco recuperando “viejas glorias del pasado” y haciendo “nuevos fichajes” y seguimos jugando al fútbol y no sólo eso, porque si jugar al fútbol mola, las cañitas de después más y poco a poco empezamos a fusionar el equipo.

Después de varias temporadas, de varios años perdiéndonos por la periferia de Madrid en busca de polideportivos perdidos, llegamos al presente. El equipo hacía aguas, no quería asumirlo, pero el año pasado ya nos costaba contar con los dedos de una mano la gente que venía los domingos, de repente la gente se marchaba de Madrid o había perdido el interés, no lo sé, la cuestión es que ya no se sostenía tener ningún equipo.

Y casi cuando había perdido toda la esperanza, aquí estamos, apuntadas a la Liga del Fulanita y encima fútbol 7, no sé como ha pasado, de repente todo el mundo conocía a alguien que podía y quería jugar, y formamos OPERACIÓN SALIDA.
Así que aquí empieza un nuevo período que espero que esté no sólo lleno de fútbol sino también de cervecitas, risas y buenos momentos, y sin lesiones por favor.

Ana Cris